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Paro e IRPF: cómo tributa el desempleo en la renta

Paro e IRPF van de la mano. El hecho de haber perdido el trabajo y encontrarte en situación desempleo no te exime de tener que hacer la renta 2015.

Hacienda no perdona a casi nadie y desde luego no a los parados. El pero no recibe un trato especial en la declaración de la renta y lo primero que debes saber al enfrentarte al IRPF como desempleado es que no estarás exento de presentar la declaración de la renta. 

Las cantidades que hayas cobrado por el subsidio de desempleo no figuran entre las rentas exentas y estarás obligado a incluirlas en tu declaración junto con el resto de los ingresos.

Cómo tributa el paro en la declaración de la renta

¿Y cómo tributa ese dinero del paro? La prestación por desempleo tiene carácter de renta del trabajo en el IRPF. Dicho de otra forma, se sumará a tu nómina en las primeras casillas de la declaración de la renta 2015 como si fuese un empleo más con sus correspondientes retenciones.

Paro e IRPF

A efectos fiscales la Agencia Tributaria considera que el SEPE es como una empresa más y el dinero que te paga como una nómina. Esto que puede parecer baladí supone un gran problema porque si has trabajado y al mismo tiempo has cobrado paro tendrás dos pagadores, con todo lo que eso implica, como veremos más adelante. A esto hay que añadir otra cuestión clave en el posterior resultado de la declaración de la renta: la prestación por desempleo apenas incluye retención de IRPF. 

Como es lógico, la retención que aplica el SEPE es mínima, al entender que una persona en paro necesitará sacar el máximo partido a la prestación, que le vendrá bien hasta el último euro de ese dinero. Lo que ocurre es que el resultado de la renta depende en buena medida de las retenciones. Para que lo entiendas mejor, al hacer el IRPF se enfrenta lo que deberías pagar a lo que ya has adelantado a Hacienda en forma de retenciones de IRPF a lo largo de todo el año. Si las retenciones han sido superiores al resultado de la renta, la AEAT te devolverá la diferencia, pero si han sido inferiores, tendrás que poner tú ese dinero y pagar.

Con una retención que no llega al 2% es muy fácil que el IRPF te salga a pagar si has cobrado el paro porque ese porcentaje es inferior a lo que después tendrás que tributar.

Los parados y la obligación de hacer el IRPF

Por fortuna, la mayoría de parados están exentos de hacer la declaración de la renta al no alcanzar los ingresos mínimos que exige Hacienda. En este sentido, estarán obligados a presentar el IRPF las personas que superen los siguientes umbrales:

  • 22.000 euros de un único pagador
  • 12.000 euros de uno o más pagadores siempre que haya percibido más de 1.500 euros del segundo y siguientes pagadores.

Esto quiere decir que si has cobrado 19.000 euros de dos empresas pero sólo 1.000 euros de la segunda seguirías exento y no estarías obligado a presentar la renta 2015.

La prestación por desempleo en la declaración de la renta

El paro como segundo pagador

El problema con el paro y el IRPF es que al ser considerado como renta del trabajo se convierte automáticamente en un pagador más. Es como si fuese otra empresa y se tendrá en cuenta en el cómputo del número de pagadores.

La traducción es que si has trabajado para tu empresa durante parte del año y después te quedas en paro es muy fácil que estés obligado a hacer el IRPF e incluso que salga a pagar.

Para ser claro vale un ejemplo:

Un contribuyente que se ha quedado de paro y para colmo es mileurista con 30 años y habiendo perdido su empleo a finales de agosto y, la declaración de la renta le saldrá a pagar esta vez.

La declaración puede salirle a pagar a un parado justo el año en que ha quedado desempleado. Si el despido se da en la segunda mitad del año, lo usual es que el segundo pagador en este caso, el Servicio Público de Empleo le retenga un porcentaje mínimo o nulo de la renta ya que puede desconocer lo que el trabajador ha cobrado en el anterior empleo y es por ello que la declaración suele salir a pagar.

Siguiendo con el ejemplo, el Contribuyente 1 tenía una antigüedad de 2 años en la empresa y percibía un salario bruto anual de 20.000€. Habiendo sido despedido el 30 de Agosto y recibiendo una indemnización de 20 días por año trabajado además de cobrar una prestación neta por desempleo de 717€ en los 4 últimos meses del año, para el Reaf, el contribuyente deberá pagar 562€ en su declaración (ejemplo referido a la renta 2009).

Como puedes ver, es fácil que si SEPE ha sido tu segundo pagador por tres o más meses, termines teniendo que hacer la declaración de la renta y además pagando.

La indemnización por despido en el IRPF

Siguiendo con este caso concreto, la indemnización por despido también cuenta en el IRPF. Al hablar de la fiscalidad del despido es importante tener cuenta el tipo de despido y las causas del mismo.

La última reforma ha mejorado mucho la fiscalidad de la indemnización por despido en el IRPF. De hecho, las indemnizaciones desde el 1 de agosto de 2014 están exentas de tributar siempre que no superen los 180.000 euros. Si no cobras más de esa cantidad, no tendrás que incluir ese dinero en la declaración de la renta.

Además, si cobras la indemnización de forma fraccionada durante varios años, esos ingresos se considerarán rentas irregulares, pudiendo aplicar la correspondiente reducción en el IRPF siempre que se cobren de golpe en un solo año.

Esta misma fiscalidad es la que se aplicará también a los ERE en la renta.

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Imagen – Shuttestock

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