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Perfil de parado joven: sin experiencia y sobrecualificado

Si existe un terreno común, en el que parece que todo el mundo está de acuerdo, a la hora de plantear el futuro laboral de un joven, es sin duda el de la importancia de la formación. Los estudios y la acumulación de formación complementaria, son la base de cualquier discurso orientado a la planificación de la búsqueda de empleo incluso en un momento como el actual en el que la tasa de paro juvenil supera el 50%.

Y sin embargo, cada vez son más, los jóvenes que se encuentran día tras día con el rechazo a sus candidaturas de empleo con la justificación de la sobrecualificación, una justificación que de entrada causa cierta perplejidad a quienes presentan un exceso de formación hacia el puesto de trabajo que les rechaza, pero que sin embargo, no deja de tener una explicación comprensible desde el punto de vista empresarial, tal vez no tan comprensible desde el punto de vista de quien necesita un empleo.

Perfil de parado joven sin experiencia y sobrecualificado

 

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La postura del rechazado por sobrecualificación es comprensible, entiende que su nivel formativo le permite no sólo desempeñar las tareas para las que se formó, sino afrontar con garantías tareas con menor requerimiento de nivel formativo, sin embargo, probablemente, ahí está el primer punto de desconexión con quien rechaza por sobrecualificación a un joven; este rechazo generalmente no se basa en las dudas sobre el posible desempeño laboral, sino en lo que se conoce como frustración laboral, un proceso que es muy difícil identificar en el momento de la solicitud de empleo, pero que desde luego se da, y con consecuencias graves, en personas sobrecualificadas realizando tareas que al final acaba generando una desmotivación que deriva por supuesto en la insatisfacción por el trabajo realizado, algo que nunca es bueno, pero en un momento como el actual de las empresas rechazan como si fuera veneno.

No hay una buena solución para la sobrecualificación, cuando alguien se presenta a un puesto de trabajo con mucho menor exigencia formativa que lo que su currículum acredita, corre perfectamente el riesgo de ser rechazado por tal motivo (aunque obviamente no siempre tiene que ocurrir) y por tanto es una cuestión más a tener en cuenta dentro de un panorama laboral, ciertamente desolador para los jóvenes de nuestro país.

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